Eran como las 5 de la mañana y yo estaba caminando sola por las calles de Lisboa, de madrugada, rumbo a la estación de tren. La partida era en Cascais, a las afueras de la ciudad, y había que llegar en tren. Sola, en otro país, sin haber corrido nunca fuera de Chile, caminando por una ciudad que recién estaba despertando. Y lo único que sentía era emoción pura.
Correr es lo que más amo hacer en la vida. No exagero. Es lo primero que pienso cuando me despierto y lo que más extraño cuando por alguna razón no puedo salir. Tengo un sueño que suena loco pero que para mí es muy real: quiero correr todas las World Marathon Majors — Tokio, Boston, Londres, Berlín, Chicago, Nueva York. La Maratón de Lisboa era mi primera maratón fuera de Chile, y cuando me bajé del tren en Cascais y vi la largada, sentí que era un sueño hecho realidad.
Acá te cuento los 5 consejos que fueron clave y que haría exactamente igual.
1. Zapatillas para maratón: no improvises el día D
Parece obvio pero te juro que he visto gente estrenando zapatillas el día de la carrera. Error fatal. Tus zapatillas para correr la maratón tienen que tener al menos 100-150 km de uso antes. Tienen que estar amoldadas a tu pie, y tú tienes que saber exactamente cómo se sienten en el km 30 cuando ya estás cansada.
Yo corrí con las New Balance FuelCell Rebel V4 y me encantaron. Livianas, con buen retorno de energía, y súper cómodas en distancias largas. Pero lo más importante: ya las había usado mucho antes. Las sumé a mis entrenamientos con tiempo, las corrí en todas mis corridas largas, y cuando llegó el día de la maratón ya eran parte de mí. Eso fue clave. Cuando corres todos los días como yo, le tomas el peso a cada detalle de la zapatilla, y saber que no te van a fallar en el km 35 no tiene precio.
2. Ropa deportiva para correr: importa más de lo que crees
En una maratón vas a estar 3, 4, 5 horas moviéndote sin parar. Cualquier costura que roce, cualquier tela que no respire, cualquier calza que se baje — se convierte en un problema real. Y a mí nadie me va a convencer de caminar para acomodarme algo, porque para mí caminar es descansar y en una maratón no pienso descansar.
Yo fui con un set rib rojo de MellyMood y fue la mejor decisión. Lo había usado mil veces entrenando — en corridas, en funcional, en todo — y sabía que no me iba a molestar. De hecho, una de las razones por las que creé MellyMood fue justamente eso: necesitaba ropa deportiva de calidad para entrenar en serio y no la encontraba acá en Chile. Me inspiré en las marcas de athleisure que veía afuera y dije "esto tiene que existir acá". Así que cuando me pongo nuestra ropa para correr una maratón, se cierra un círculo bien bonito.
3. Nutrición para maratón: se prepara desde antes, no el mismo día
Soy muy consciente de lo que como, no solo antes de una carrera sino en general. Me gusta alimentarme bien, comer real, y cuando entreno fuerte le pongo aún más atención. Para la Maratón de Lisboa, los dos días previos cargué carbohidratos — arroz, pastas, pan — básicamente llenando el tanque de combustible de los músculos. El día de la carrera desayuné liviano: un pan con mantequilla de maní y un plátano, 3 horas antes de la partida.
Y los geles energéticos — esto me preocupó mucho antes de la carrera. He probado varios y hay muchos que son súper pesados para el estómago, te caen mal y en vez de ayudarte te dejan peor. Estuve buscando hasta que di con los geles Maurten, que son más suaves y no me generaron ningún problema. Los usé cada 8-10 km durante la maratón. Pero ojo: los probé muchas veces durante el entrenamiento primero. He visto gente que prueba un gel nuevo en carrera y termina con el estómago destruido en el km 25. No hagas eso.
4. Preparar una maratón en serio: entrena con un grupo de running
Para prepararme para Lisboa me metí a TYM, un grupo de running de Vitacura en Santiago, y fue lo mejor que pude hacer. Sin ellos no habría llegado tan preparada, así de simple.
Yo corro literalmente todos los días cuando estoy preparando una carrera. Y no solo corro — también hago entrenamiento funcional, que para mí es fundamental. El trabajo de fuerza, la estabilidad, la movilidad — todo eso te sostiene cuando llevas 35 km y el cuerpo te pide parar. No es solo sumar kilómetros, es llegar fuerte al último tercio de la carrera.
Pero entrenar sola es una cosa, y entrenar con un grupo de running es otra. TYM me obligó a mantener ritmos que sola no habría mantenido, a salir cuando no tenía ganas, y a disfrutar el proceso. Cuando tienes gente que te espera a las 6 de la mañana, no faltas.
5. Lo mental de una maratón: tu cabeza va a querer rendirse antes que tus piernas
Nadie te prepara para lo mental que es correr una maratón. Del km 1 al 20 estás volando, disfrutando, "esto es increíble". Del km 30 al 35 tu cabeza empieza a decirte que pares. Que camines. Que ya fue suficiente.
Lo que me sirvió: dividir la carrera en bloques mentales. No pensaba en los 42 km — pensaba en llegar al siguiente puesto de agua. En el siguiente km. En la siguiente canción. Pedacitos chicos que puedes manejar.
Y la carrera de Lisboa te ayuda, porque es preciosa. Largas desde Cascais y corres toda la costa camino a Lisboa — el mar a un lado, la gente animando, los otros corredores que te miran y te dicen "vamos, tú puedes". Es una carrera chorisima. Usé mi Garmin Forerunner 265 para no salir demasiado rápido al inicio (el error clásico), pero después dejé de mirarlo y corrí por puro instinto, mirando la costa.
"Cuando las piernas no dan más, la cabeza es la que decide si sigues o no. Entrena tu mente tanto como tus piernas."
Lo que me llevo de la Maratón de Lisboa
Pensé que me iba a costar más. En serio. Me había preparado para sufrir en los últimos kilómetros, para esa pared del km 35 que todos te cuentan. Pero cuando llegué a la meta tenía una energía que no lo podía creer — quería seguir corriendo. Crucé llorando, riéndome, con las piernas temblando y el corazón a mil. Y lo primero que pensé fue: ¿cuál es la siguiente?
Lisboa fue mi primera maratón fuera de Chile y confirmó algo que ya sabía: quiero correr todas las Major Marathons — Tokio, Boston, Londres, Berlín, Chicago, Nueva York — y no voy a parar hasta lograrlo. Cada carrera me enseña algo nuevo: que la disciplina le gana al talento, que el cuerpo aguanta más de lo que uno cree, y que cruzar una meta después de 42 km es una sensación que no se compara con nada.
Si estás entrenando para tu primera maratón, o si recién estás pensando en hacerlo, hazlo. No importa si es tu primera o tu décima. No importa tu tiempo. Lo que importa es que te atrevas y que disfrutes cada kilómetro — porque la meta es solo el final, no el objetivo.
Si estás preparando algo, escríbeme. Feliz de ayudarte en lo que pueda.
Nos vemos en la ruta,
Dani
Fundadora de MellyMood — Ropa deportiva de mujer diseñada en Chile
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